Cada uno ve el mundo a su manera

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domingo, 16 de junio de 2013

Excursión a Malalcahuello

Como aun nos quedaban dos días después de la increíble excursión al Parque Nacional Conguillío, decidimos ir a la Reserva Nacional Malalcahuello. Ya esa noche nos quedamos a dormir en el hostal donde conocimos a Antonio el primer día de llegar a Curacautín, se llama Epu Pewen, Turismo Sostenible. Desde allí hacen muchas excursiones hacia los volcanes y te ofrecen multitud de actividades deportivas que hacer (para quien el interese la web es www.epupewen.cl); los dueños son generosos, es acogedor y muy recomendable ir. Tomamos un autobús a las 10:00h que nos dejaba justo delante de la entrada a la Reserva Nacional; hacía mucho frío y todo estaba congelado, incluso hablamos con la gente de CONAF (que es la responsable de la zona) para registrarnos y comunicarles el sendero que queríamos hacer, el de Piedra Santa de dificultad media y que tiene una distancia de 7,5km (5 horas ida y vuelta), pero nos dijeron que estaba habilitado solo un tramo del mismo por las nevadas y por la peligrosidad de ascender demasiado sin el equipo necesario. Las condiciones ambientales no dejan que en la temporada de otoño e invierno se puedan hacer largos recorridos. 



 

Centro de información de CONAF







Todo yacía helado a primera hora
Y empezó así otro bonito paseo...








Por el camino nos encontramos a tres perros que nos acompañaron durante todo el sendero, de subida y bajada, parecía que vivieran en el bosque porque se conocían todos los rincones.


Lleno de Araucarias milenarias



Lena y yo contentas por nuestro paseo

Extremo de la Araucaria

Bellezas de la naturaleza


Cuando estábamos llegando arriba de la montaña empezó a invadirnos una nube gigante que nos trajo lluvia y mucha humedad... Comimos un bocadillo en la cima debajo de dos araucarias que nos protegían del viento; la lástima es que no pudimos ver el volcán Lonquimay y el cráter Navidad, pero nada se hizo en vano...






Cuando descendías la niebla se disipaba y con ello el frío...



Acabamos con éxito el sendero, y con nuestro amigo canino (llamado amistosamente Matías)...





¿Sabes qué meditaciones rumia la tierra en otoño?
Pablo Neruda

1 comentario:

  1. Hola, yo creo que es una excelente alternativa para quienes buscan encontrarse consigo mismos y que hay momentos para todo, para disfrutar y compartir y también para darse un regalo a uno mismo. Qué bueno que existan lugares seguros para vivir una aventura así! Me gustó la idea.

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